Toda buena historia de amor es trágica. Julieta tiene a Romeo, La Maga tiene a Oliveira, Cleopatra tiene a Marco Antonio, Isolda tiene a Tristan, Yoko tiene a John y Yo tengo a Rey.
Yo tengo quince años, él tiene veintinueve. Yo soy alumna, él es maestro. Yo juego volley, él corrige exámenes. Yo lo odiaba, él a mí. Yo me enamoré, él me amó. Yo lloré y él me dejó.
A diferencia de la gente de mi edad, yo no pienso en el amor, ni en novios ni en cosas girlys. Yo entreno. Yo leo. Yo soy un cabrón más de la banda. Yo cabuleo. Yo estoy siempre regañada en coordinación. Yo me salto clases. Yo soy la que trae los tenis más fashion (tengo unos Nike Cortez en azul degradé, unos Puma Special Edition Pink y mis primeros Adidas concha). Yo soy a la que corren de clase de Mate. Yo salgo a mis primeras pedas. Yo soy una escuincla.
Él es historiador y sociólogo. Él es hermano de la coordinadora. Él es el mejor profesor del campus. Él es adorado e idolatrado por sus alumnas. Él piensa en su postgrado en Río de la Plata o en Barҫa. Él es un adulto.
No teníamos nada en común. Peleábamos siempre en clase. Me enervaba. Me enfadaba. Me cagaba. Entonces ¿Cómo empezó el declive Cachorra? Un jodido día olvidé la chamarra del pants en el salón, regresé por mi marrita y en el salón de a lado Rey estaba con otra alumna. Me pidió entrar “Tenemos que hablar Imperial (Apellido de Cachorra)”. Esa pinche plática fue el acabose. Rey pidió tregua. Yo firme el tratado de No Agresión, aunque hubiera sido mejor uno de No Proliferación de Traumas Nucleares, y accedí a no ser un “Eje del mal” para el profesor.
Así que no fue muy difícil comenzar a platicar después de clase. Se hicieron más largas las pláticas, más divertidos los chistes, menos tensa la clase, más amena la charla y más largos los instantes. Rey y yo eramos muy buenos amigos hasta que,maldito sea el momento, le pregunte “¿Quién le gusta profe?”. Él no contestó de inmediato, pero me dio una serie de pistas y en varias platicas se descartaban y se proponían pistas nuevas, pero Yo no tenía salida, las pistas la llevaron a una solución inesperada pero deseada: “Soy yo profe, yo le gusto”. Joder, Rey se sorprendió del valor de una niña de quince años, él en sus veintinueve no podía decírselo y tenía por lo menos una semana dándole vueltas en la cabeza, pero Yo lo decía con una seguridad y una tranquilidad que lo tomaron desprevenido. Rey aceptó y me propuso que iniciaran un noviazgo, ahora esta Cachorra era la boquiabierta, acepté sin medir consecuencias, cosa que al final de la relación con Rey juré no volver a hacer.
Fue increíble, como todo al principio, los nervios de verlo al terminar clases en un salón, la clandestinidad, el saber que para alguien eras sumamente importante, que había una persona que se preocupaba por ti, alguien que tenía millones de cosas que compartirte, que te hablaba como igual, que te veía como la cosa más linda del mundo. Joder! Vivía en una perra nube con una casa tipo Hamptons. Pero las cosas no podían ser tan deliciosamente rosas por mucho tiempo.
El declive comenzó, irónicamente, un 30 de abril. Mis papas aparecieron en la oficina de la coordinadora (si, esa que es hermana de Rey) con la abrupta decisión de hablar con “el hijo de la chingada que anda de cabrón con mi hija”(ustedes disculparan mi papá es de lenguaje florido). Yo era una muy poco instruida Cachorrita en aquéllos artes de la ilegalidad. Fue muy notoria y fuí descubierta. Mis papás revelaron mis faltas al entrenamiento, encontraron cartas, poemas, libros con dedicatorias y las llamadas al celular. Cual CSI Ecatepec, las evidencias demostraban todo el pinche romance que venía manejando. Tss Game Over.
Yo lo negué, pero fue muy tarde, mi papá quería “terminar” ese asunto. Acepté a cambio de que lo dejara en paz. Deben saber que mi papá es un hombre de poquísimas palabras, muchas acciones y balazos que solucionan cualquier imprevisto. Rey no quiso terminar. Me buscó, me rogó, me escribió una carta dolorosa y cuál la Piedad, me pidió que lo intentáramos de nuevo, ahora más clandestino, me escribió un apartado de “La guerra de Galio” de Aguilar Camín, libro que aún no puedo leer sin ver rojo. Y allá voy de pendeja a aceptar. ¿Qué podía pasar? Él me A D O R A!! Que Cachorrita tan pendejita, jaja.
En puntos concisos, digo para no aburrirlos más, les confío lo siguiente. Yo lo amé como a nadie he amado y como tristemente a nadie he vuelto a amar. Él me cumplía caprichos, ma consentía, ma trataba como a lo mejor que tenía. Me enseñó a Vargas Llosa, me presentó a Günter Grass, me quiso quitar lo burgués y hacerme “rojilla” (se imaginan yo de hippie en el Chopo iiuuu jaja ). Yo le enseñé a Hector Lavoe, a Chente. Le enseñé a combinar las corbatas. Le introduje la importancia de tener siempre una Tutsi-Pop a la mano y de ver pelis al por mayor.
Era una relación sumamente extraña y normal a la vez, pero no todo es hermoso e idílico, ya lo dice Lavoe “todo tiene su final, nada dura para siempre” y a finales de su segundo año de preparatoria me llegó el chismesatzo de que “el profe Rey anda con una profesora de sexto, si una del campus de a lado”. Nopinchesmames!!! (perdón me sale lo Tepito) Introdujeron efectivamente la duda en mí y allá vamos de nuevo: elegir entre investigar o confiar en él, tranquilidad o corazón roto, decisiones, malditas decisiones. Resultado: corazón destrozado y aniquilado, Rey andaba con otra, alguien de su edad, bueno, casi; cuatro años más grande que él. Planeaba casarse y estaba por comprar una casa O.o… Viví ese verano en negación, ¿cómo era posible que el hombre con el que había pasado tantas cosas tan difíciles, el hombre que me propuso continuar, el que decía amarme más que a su vida, estuviera planeando su vida con alguien que no era Yo?
Imagínense mi último año de prepa. O sea fue un cocktail de emociones y decir eso es poquísimo. Rey negaba su relación con la otra mujer, la otra mujer sospechaba de un engaño, pero no sabía que era Yo la alumna que andaba con su marido/pareja/cónyuge (creo que se casaron después de mi salida de Prepa). No podía con mi vida. Verlos diario llegar juntos. Verla besándolo al despedirse. Sufría más que Precious!!! Pero entoncesmássinembargoposteriormentedespués pasó lo insospechable.
Yo estaba segura de que Rey ya no quería absolutamente nada conmigo. Había regresado a mis old habits hasta que una maestra, la Licenciada, me pidió hablar con ella. La Licenciada era una señora que no media más de 1.30, titulada en Geografía y con una maestría en Cuba, era respetada y temida pese a su estatura, pero era muy raro verla hablar y entablar conversaciones o intimidad con sus alumnos, estaba muy a favor de la relación maestro-alumno y no más, así que cuando me pidió un momento, Yo solo pensaba en algún error que hubiera molestado a la Licenciada. Pero desde el primer momento la plática fue sumamente cordial y un tanto maternal y protectora, “A ver Cachorra eres muy inteligente, y te he de decir que muy bonita y muy joven para andar con ese Profesor, no, no me niegues ni me digas nada yo sé todo y a diferencia de los demás no me pienso quedar callada. Ese hombre está tramitando una maestría en el extranjero y quiere llevarte con él, ya le dijo a #$%& (la otra) que te ama y piensa dejarla, que quiere estar contigo pero no puede porque aún eres menor de edad. #$%& es muy noble y no quiere ver la realidad pero ese hijo de su pinche madre no puede seguir así, todos sabemos que andan desde siempre y que han tenido problemas por obvias razones, pero yo quiero que recapacites, no, que no me digas nada no quiero que lo niegues, tienes un mundo por delante y no puedes dejarlo todo por ese maldito, Cachorra recapacita no seas tonta, me extraña que actúes así, que ya te dije que no me digas nada escúchame, no lo hagas no dejes tu vida por un idiota que no vale la pena, piensa Cachorra, piensa”. Noooooo bueno. Yo no lo creía, de qué carajo hablaba la Licenciada, ella no sabía nada de esa beca, Rey la había mencionado y habían hecho planes, pero ahora todo era diferente, él vivía con alguien más, él dormía con alguien más, él amaba a alguien más, no era posible.
Días después, Yo vagueaba cachorramente por el colegio y por una rara y desconocida razón, se topó con #$%&, la otra, y #$%& me pidió unos momentos. De haber sabido, no le ofrezco ni segundos, pero los hecho fueron diferentes y la socia con los ojos rojos y llenos de lágrimas me dijo “Cachorra por favor deja a Rey, si te busca no lo sigas, yo sé que te quiere, pero yo lo puedo conquistar, él es mi única esperanza de ser feliz, él es lo único que tengo, no me lo quites. Tú tendrás muchas oportunidades y te falta mucho por vivir. Yo ya viví lo suficiente y él es lo único que me queda”. #$%& se fue y yo sentí una presión en el pecho, sentí una bofetada de culpa y se sentí lo peor. Era real aquí solo había una maldita decisión, irse y dejar a Rey. Me fui. Dejé a Rey y logré sobrevivir los dos años que me tarde en rehab.
Fue muy difícil para mí recuperarme y seguir. Ser una joven de dieciocho años con una corazón destrozado de una manera irreparable, no era un error de la gente de mi edad, no era el famoso “mi novio se besó con otra en la peda”, no era el “güey me dijeron que lo vieron en el cine con otra perra”, no era el “terminé con ese güey, es que no me deja salir con mis amigos”, no, no era eso. Lo mío era “güey mi novio, que es mi profe y que me dobla la edad, por el que tuve pedos enormes en mi casa, mi papá lo quería matar, mis amigos me dejaron de hablar y por el que yo deje parte de mi vida, se fue a vivir con otra vieja, más grande que él y después quiso regresar y la vieja me pidió llorando que lo dejara, pero no te preocupes tus problemas seguro son más cabrones que los míos”. Antares!!! Por supuesto que no eran más grandes ni más de novela que los que yo tenía, eran definitivamente problemas de acuerdo a su edad, cosa que yo no tuve.
No le acacho responsabilidades sobre mis traumas. Pero creo firmemente que cualquier first marca y deja una pauta para lo que vienen. Las cosas que quieres cambiar, lo que no quieres volver a vivir, lo que no quieres sentir pero también lo que quieres de regreso, las emociones y las situaciones que quisieras recuperar. Rey dejó una huella de tamaño de Godzilla y no pretendo llenarla. Idiotamente, quiero a la Cachorra que era en esa época. La niña sin barreras (o sea antes de tomar mi curso de inglés jojo), la Cachorra que no tenía pánico de enamorarse, que no tenía miedo de demostrar lo que sentía. Quiero mis ganas de amar, mi ternura, mis detalles, mi vida sin traumas.
Lo bueno es que acabas de dar señas de vida y te voy a obligar a quitarlos. Sí, Rey regresó. Rey tú eres mi hacedor de traumas y exijo que los deshagas. Te voy a obligar a que los deshagas.

4 comentarios:
U.u No sé si sea verdad o mentira, todo lo que diré es que concuerdo contigo. El primero que te toca es el que te define, y no hablo sólo en sentido corporal sino sentimental.
Dios sabe que ya pagué mi condena...
No mameisss Cahorrita... osea.. de verdad??? Rey regresó? recuerdo algo de esta triste historia algún día en borregos o algún día viendo a los tocheros después del sochal servis del amor.. pero por favor dime que es verdad que Rey ha vuelo??? quiero saberlo todo y quiero decirte que las cicatrices y las huellas son las que te hacen ser La Cachorra Imperial que eres ahora... y por eso te adoro]!!! al menos tuviste el valor de decir sí a lo que querías... eso se admira.. besitossssss!
Jaja amé como un post tan largo se va como agua; harto entretenido! Dos cosas: Tú (y Pau) tienen razón total. EL PRIMERO TE MARCA, indeleblemente, cual vaca jajaja. Más desastrosamente, por lo segundo que dices: lo que extrañas, lo que esperas y lo que buscas siempre será en comparación a las mejores épocas con "aquél". Pinche aquél. Otra, ¿REY vuelve en febrero de 2011? ¿O es el "To be continued..."? De igual forma, ¡más!
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